Cacería de brujas

By Enrique Jadad Bechara
Recientemente se emitió en la televisión colombiana un programa de corte amarillista en el cual los periodistas se dedicaron a crear falsas noticias con una injustificada persecución a odontólogos a los cuales se les metieron literalmente en el consultorio con cámaras y supuestas "pruebas" de violaciones al sagrado código de ética odontológico.

En cambio, a varios empíricos de esos que atienden a domicilio les protegieron el rostro, como quien dice. Este programa, llamado "Séptimo Día" y emitido por Caracol TV, protege al ilegal, pero persigue a los legales. ¿Hasta dónde llegaremos y hasta dónde quieren los medios de comunicación llegar?

Estoy seguro que más de un paciente se debió sentir "preocupado" por toda la desinformación que recibieron. Varios me tocaron el tema tratado en el programa y pasé gran parte del día explicándoles sobre los procedimientos y sobre la responsabilidad del odontólogo, pero también sobre la responsabilidad de ellos como pacientes en el éxito a largo plazo de los tratamientos. Les dejé claro que siempre deben buscar profesionales serios e idóneos, que no se pueden dejar descrestar por clínicas ostentosas de esas iluminadas con "neón" y tampoco dejarse llevar por promociones y descuentos absurdos que se ofrecen por doquier.


Esto me deja la conclusión de que las personas son muy sugestionables y tenemos que hacer las cosas bien desde el minuto uno porque lastimosamente, cada vez más seguido, algunos inescrupulosos querrán buscar la más mínima oportunidad para demandar jurídicamente al odontólogo o a la clínica odontológica y de esta manera buscar un beneficio económico, aprovechándose de cualquier error que podamos cometer como seres humanos que somos.

Algo muy importante a tener en cuenta es que el principal problema es el "folclorismo" con el que se ha venido manejando la odontología, desde el mismo momento en que tomamos la decisión de hacer o no una historia clínica, el hecho de diagnosticar, planear, ejecutar y hacer seguimientos y controles a los casos de nuestros pacientes. La salud no se puede seguir viendo como un negocio, con la salud no se juega. Esta reflexión aplica también para los pacientes a los cuales el programa de televisión mostró como víctimas. Ni pacientes ni personas pueden seguir viendo la prestación del servicio de odontología, ni ningún otro servicio de salud, como si estuvieran comprando zapatos, ropa o cosas materiales. Solo aclarando este concepto se se inicia una relación basada en el respeto entre el odontólogo y el paciente.

Volviendo al programa de televisión, fue triste ver apartes en los que una de las pacientes entra para recibir un tratamiento de ortodoncia a un supuesto consultorio, un lugar que se ve claramente que no cumple con los más básicos requerimientos de salubridad. Esto nos muestra que hay muchos pacientes que deciden dónde y con quién recibir atención odontológica basados en el precio; les sirve el más barato, y, al final de cuentas terminan decepcionados y salen a quejarse en la televisión. Esto es desde cualquier punto de vista un acto irresponsable; si esa paciente estaba descontenta debió buscar otro ortodoncista para que después de realizar un estudio con imágenes y luego de practicar una valoración adecuada, se le retirara la aparatología de manera adecuada, pero no hacer lo que narró: que se le había retirado la ortodoncia irresponsablemente con la pinza con la que se hacen las uñas para luego querer inculpar al profesional tratante.

“Debemos tener en cuenta que un procedimiento quirúrgico requiere de todos los cuidados para minimizar los potenciales riesgos que se puedan presentar”.

Desde hace mucho tiempo existe una preocupación evidente por parte de los profesionales de la salud debido a que personal no idóneo realiza procedimientos sin tener capacitación para hacerlo, en lugares que llevan funcionando ilegalmente toda una vida; lugares estos en donde nunca se ha visto la presencia de los entes reguladores. A nivel personal, me he topado con técnicos dentales que ejercen como odontólogos, auxiliares de consultorios colocando ortodoncia y dando indicaciones a los pacientes sobre diversos tratamientos, publicistas, economistas e ingenieros evaluando radiografías y hasta tomografías porque muchos de estos no odontólogos son los administradores de las miles de clínicas que existen en nuestras ciudades. Me imagino que ustedes al leer mis palabras sabrán a qué clínicas me refiero.

En el programa de TV pusieron énfasis en el tema de las historias clínicas y en un aparte se le metieron al consultorio a una reconocida colega ortodoncista y le pretendieron mostrar que su falla fue no tener la historia clínica adecuada y por esto la paciente demandante llevó su caso al tribunal de ética odontológica, donde fue aceptada la demanda. Para nosotros como odontólogos esta es otra prueba más y totalmente contundente de la importancia de tener respeto por lo que hacemos y de la importancia de llevar de manera correcta la historia clínica: el paciente es un todo y no solo es importante la boca o un diente. Ante este suceso, reitero que fue completamente desatinada la acusación a la colega ortodoncista, a quien solamente se le ha cuestionado su falta de diligenciamiento adecuado de la historia clínica, una falta moderada que no puede manchar públicamente una carrera profesional.

Es importante entender que el odontólogo general se encuentra en la capacidad e idoneidad de realizar cualquier procedimiento de odontología, a excepción de la ortodoncia. Por lo menos en Colombia, se exige que sea realizada por el especialista en esta área. Las especializaciones existen por una razón de ser lógica: se estudian por un mínimo dos años, donde se logra un entrenamiento adecuado para la realización de una práctica específica, en la que lo más importante es el bienestar de los pacientes, respetando que son ellos quienes acuden a nosotros y deciden poner su confianza en nuestras manos. Y pensando en esto, cada odontólogo debe ser honesto y tener la capacidad de entender que si no tiene dicho entrenamiento debería remitir al paciente a un especialista; de esta manera se podría evitar dolores de cabeza por temas como demandas por parte de los pacientes.

En el programa televisivo mostraron el caso de otra paciente que murió posterior a la extracción de unos molares incluidos. No presentaron pruebas ni detalles del caso, pero quedó claro que la paciente podría haber tenido algún compromiso sistémico o que quien la atendió no fuera odontólogo. Lo que debemos tener en cuenta es que un procedimiento quirúrgico, así como cualquier otro procedimiento odontológico, requiere de todos los cuidados para minimizar los potenciales riesgos que se puedan presentar, y esto solo se hace cuando se siguen protocolos y se tiene el conocimiento suficiente sobre el proceso a realizar.

La problemática de la odontología es mucho más profunda como para ser abordada de manera correcta en un programa de televisión. Sobre este tema he reflexionado mucho y sería conveniente que, en vez de estar cazando brujas, este canal de tv realizara un programa en donde se evidencie la falta de condiciones laborales adecuadas para los odontólogos en entidades prestadoras de salud donde se exige que se atienda a los pacientes en citas de 20 minutos.

Recomendaciones
  • Realizar siempre una excelente Historia Clínica, esa es nuestra mejor defensa y nuestro mejor abogado ante cualquier eventualidad.
  • Trabajar en lo posible con un equipo multidisciplinario y apoyarnos en los diferentes especialistas.
  • Saber decir No es muestra de ética: es mucho mejor negarnos a realizar procedimientos innecesarios o imposibles que arrepentirnos de un mal resultado.
  • Tener la tarjeta profesional nos hace visibles ante la sociedad, es derecho del paciente exigirla y nos diferencia de los empíricos.
  • Cumplir con todas las normas exigidas por los organismos de control al habilitar nuestras consultas; con esto nos protegemos a nosotros y a nuestros pacientes.
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Especialista en Rehabilitación Oral, investigador y conferencista con práctica privada en Barranquilla (Colombia). 
Contacto: ejadad@gmail.com - March 05, 2019
Fuente: https://la.dental-tribune.com/news/caceria-de-brujas/

¡ No te lo creas !

By DT Latin America / February 4, 2019
Las principales organizaciones de la odontología exigen a Netflix, Amazon y Vimeo que retiren un documental lleno de “noticias falsas”, donde se dice sin presentar evidencia alguna que las bacterias de los canales radiculares causan cáncer de mama.

La rápida, firme y unánime respuesta no se hizo esperar, y poco días después de que se anunciara que Netflix iba a emitir un documental en el que se expresan una amplia cantidad de disparates sobre la odontología y la endodoncia en particular, los representantes de las organizaciones de la odontología del continente hicieron lo que tenían que hacer: exigir a los mencionados medios de entretenimiento que no emitieran un filme que contiene cientos de “noticias falsas” que engañan al público y pueden poner en peligro la vida de las personas.

Los representantes de LARO, la organización regional de los países latinoamericanos en la Federación Dental Internacional (FDI), que se encontraban reunidos en Sao Paulo (Brasil) durante el congreso de CIOSP, coordinaron en cuestión de horas con la Sociedad de Endodoncia Latinoamericana (SELA) la emisión de un comunicado en el que se censuran las afirmaciones que se hacen en la cinta y se pide a Netflix y Amazon que la eliminen de su programación.

El comunicado emitido por LARO y SELA, en presencia y con el apoyo de Kathryn Kell, Presidente de la Federación Dental Internacional, afirma textualmente lo siguiente:

“El día 31 de enero, en el marco de CIOSP, se reúnen los Dres: Manoel Eduardo de Lima Machado, Presidente de la Sociedad de Endodoncia Latinoamericana; María Fernanda Atuesta, Presidente de la Federacion Odontológica Colombiana y Consejera de FDI; Cleber Keiti NabeShima, Secretario General de la Sociedad Brasileña de Endodoncia; Miguel Simao Haddad, Filho, Presidente de la Cámara de Endodoncia del Consejo de Odontología del Estado de Sao Paulo; Iliana Modyeievsky, Presidente de la Sociedad Uruguaya de Endodoncia y Secretaria de SELA; Lupe Salazar Zurita, Presidente de FOLA y LARO; Kathryn Kell, Presidente de la Federación Dental Internacional (FDI) y María Cristina Tula, Presidente electa de la Asociación Odontológica Argentina y representante de la Sociedad Argentina de Endodoncia, para debatir la postura de las diferentes instituciones odontológicas ante la difusión del filme titulado “The Root Cause”, en distintos canales de difusión, como Netflix o Youtube.

“Se decide difundir de manera institucional en las redes sociales, las diferentes cartas, videos y entrevistas en repudio ante la falsa información que ha sido difundida y realizar un seguimiento de la respuesta de Netflix a SELA”.

Igualmente, la Asociación Dental Americana (ADA), la Asociación Americana de Endodoncistas (AAE) y la Asociación Americana de Investigación Dental (AADR) han pedido a los canales televisivos que no programen dicha película.

La carta de estas organizaciones a las distribuidoras del documental fue seguida de otra destinada alos aproximadamente 174,000 miembros de las mismas, donde se les asesora sobre cómo se debe responder a las posibles preguntas de los pacientes sobre la película.

Según el periódico “The Guardian”, la película del cineasta australiano Frazer Bailey hace afirmaciones totalmente infundadas, como que el cáncer, las afecciones cardíacas y otras enfermedades graves son causadas por infecciones asintomáticas que quedan en los conductos radiculares o en los espacios vacíos después de la extracción de las muelas del juicio. Las bacterias y otras toxinas, según el documental, infectan la mandíbula, desde donde se desplazan a otros órganos a lo largo de las “líneas meridianas” (que según la medicina tradicional china mueven la fuerza vital por todo el organismo), propagando infecciones, cáncer y otras enfermedades.

Los miembros de la Sociedad de Endodoncia Latinoamericana
 en Sao Paulo con directivos de FDI y LARO.
Entre las afirmaciones más demenciales del documental está la supuesta conexión entre los canales radiculares y el cáncer de mama. “El noventa y ocho por ciento de las mujeres que tienen cáncer de mama tiene un diente endodonciado en el mismo lado que el cáncer de mama”, repite el documental sin aportar evidencia ni prueba alguna a esta mayúscula estupidez.

El peligro de este tipo de películas es inmenso, máxime en la era de internet, donde este tipo de “fake news” se riegan como la pólvora entre un gran público ingenuo y ávido de creer en conspiraciones que pueden tener graves consecuencias. Quizá la más representativa de estas en el ámbito de la salud sea la afirmación de que las vacunas son nocivas, cuando han librado a la humanidad de decenas de miles de muertes e incluso erradicado enfermedades que han sido verdaderas plagas que han extinguido a ciudades enteras.

Esta actitud perniciosa está encubierta en “Root Cause” que utiliza una forma de presentación personal para hacer que parezca que el problema del protagonista es algo genuino y con lo que se puede y se debe simpatizar: Bailey busca la causa de su fatiga, ansiedad y depresión y el documental no es más que —supuestamente— esa búsqueda que concluye con afirmaciones tan ridículas como peligrosas.

El remedio que Bailey recomienda es hacerse siempre una extracción, en vez de una endodoncia, como forma de evitar posibles infecciones. Un experto citado respondió que decir eso era tan descabellado como si por tener una uña rota se recomedara la amputación del dedo. Algo que quizá debería probar Bailey.

Hasta ahora las distribuidoras del documental no han contestado a las misivas de las organizaciones profesionales de la odontología, que han anunciado que no van a dejar de exigir que se retire un documental que hace afirmaciones que no tienen ningún sustento clínico, científico, ni lógico.

Las pautas de la Corte sobre tratamientos estéticos en el país

Nota del editor: Ojo con este fallo. Según esto hay que hacer una muy buena evaluación de los pacientes que requieren procedimientos para diferenciar si son netamente estéticos, o si se requieren para garantizar la dignidad. 

Entidades de salud no pueden negar procedimientos que garanticen la dignidad del paciente.

El alto tribunal asegura que las cirugías estéticas deben realizarse con recursos públicos cuando está de por medio la dignidad y se busca restablecer su apariencia física a como estaba antes. 
Foto: 

Por: Hernando Herrera / Archivo EL TIEMPO
04 de mayo 2018

Aunque un tratamiento no implique mejorar las condiciones de salud de un paciente, si esa práctica logra hacer más tolerable su enfermedad y mucho más digna su vida, las entidades de salud no se pueden negar a prestar esos servicios, aunque sean considerados estéticos.

Así lo aseguró la Corte Constitucional al definir cuándo una entidad está obligada a dar uno de esos tratamientos.

El alto tribunal afirmó que la ley impide que se financien con recursos públicos procedimientos con fines exclusivamente estéticos. Esos son aquellos que buscan “modificar o alterar la estética o apariencia física de una parte del cuerpo con el fin de satisfacer el concepto subjetivo que la persona que se somete a este tipo de intervenciones tiene sobre la belleza”. Es decir, se trata de casos en los que se quieren modificar tejidos sanos para verse mejor.

Pero los tratamientos estéticos que sí deben ser costeados por las entidades de salud y el Estado son los “funcionales, reconstructivos, que están dirigidos a corregir o minimizar las alteraciones que afecten el funcionamiento de un órgano, o a impedir afecciones psicológicas que le impiden a una persona llevar una vida en condiciones dignas”.

Al estudiar una tutela, la Corte precisó que la salud es un derecho integral y que va más allá de lo físico-funcional, pues también se deben tener en cuenta aspectos emocionales. Esto no implica que cualquiera que se sienta afectado porque no le gusta su apariencia física pueda exigir una cirugía, pues se deben analizar otros puntos.

Así, además de las afectaciones psicológicas, se debe evaluar por qué el paciente busca modificar su cuerpo. Si lo que se quiere es “mantener las características físicas lo más próximas a cómo eran antes de sufrir algún accidente, enfermedad o trauma”, se deben garantizar esos tratamientos. También se debe evaluar la condición económica del paciente.

Querer los ojos del mismo color es más que un asunto de belleza
La Corte Constitucional revisó el caso de Eiden Fernando García Moyano, quien presentó una tutela contra la Dirección de Sanidad Militar y la Óptica Iris, ya que, tras una cirugía por un glaucoma, le implantaron un lente de color café a pesar de que sus ojos son verdes. 

Al pedir el cambio de lente por uno verde, la óptica negó esa posibilidad afirmando que solo tenía autorizada la entrega de lentes de color café claro y oscuro, y dijo que su solicitud se fundamentaba en “una necesidad cosmética”.

Por eso le exigió pagar 450.000 pesos para el cambio. La Corte le dio la razón a García y dio un plazo de 30 días para cambiarle el lente por el que estaba pidiendo, afirmando que se afectó “emocionalmente el desarrollo cotidiano de su vida”, así como su autoestima. 

El alto tribunal también tuvo en cuenta que no pedía el cambio de color de un ojo sano, “sino que intenta disminuir el impacto del daño ocasionado por su glaucoma y tener una apariencia lo más cercana posible a como era antes”.

Con fuertes desafíos, comienza en Colombia era de salud como derecho

Ley Estatutaria entra en vigencia. División frente a lo que se podrá hacer en práctica, sin plata.
A partir de este viernes, la Ley Estatutaria de Salud (1751 de 2015), la cual consagró la salud como un derecho fundamental, entra en plena vigencia, al cumplirse el plazo de dos años otorgados para definir con claridad las “prestaciones en salud” a que tienen derecho 49 millones de colombianos.
En rigor, el artículo 15 de la citada norma establece que los afiliados al sistema de salud tendrán derecho a todos los servicios requeridos, con excepción de los que sean excluidos de forma explícita. (Lea también: La Ley Estatutaria de Salud, para 'dummies')

En otras palabras, según Elizabeth Beltrán, médica salubrista y miembro de la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud, “a partir de hoy el Plan Obligatorio de Salud (POS) deja de existir, y los médicos podrán formular en ejercicio de su autonomía, principio que también se consagró en la ley, lo que consideren pertinente para sus pacientes”.

Y aunque pareciera que esto es un plan de salud ilimitado, según Beltrán no es así porque la ley contempla unas exclusiones que deben ser explícitas y definidas por el Ministerio de Salud.

Félix Nates, director de regulación, costos y tarifas del Ministerio de Salud, asegura que el mecanismo para definir las exclusiones se elaboró con participación de las sociedades científicas y otros actores, y estas serán dadas a conocer en los próximos días.

Financiación, el gran lío
Pero más allá de los ajustes técnicos, la ley estatutaria genera otras inquietudes, entre las cuales la más preocupante es el aspecto financiero.

Jaime Arias, presidente de Acemi (gremio que reúne a las principales EPS del régimen contributivo), es enfático al afirmar: “Ojalá esto no se convierta en un desengaño para todos por la falta de recursos. Entra, en rigor, en un sistema con desequilibrio financiero evidente”.

Si bien el directivo gremial no dio cifras, algunos estudios proyectan que en el primer año de entrada en vigencia de la ley estatutaria, los costos adicionales en la salud podrían superar los 2 billones de pesos, cifra superior a lo que hoy cuesta el no POS. (Lea también: Ley Estatutaria de Salud: ¿a qué no tienen derecho los pacientes?)

Frente a la preocupación por el déficit financiero que, se presume, va a generar la aplicación de la ley, Pedro Contreras, de la gran junta médica y coautor de la norma, dice: “Nosotros siempre hemos creído que el sistema cuenta con recursos financieros suficientes, que reorientados y controlados rigurosamente pueden garantizar el goce efectivo del derecho a la salud”.

Insiste en que, en caso de faltar, el Estado debe buscar fuentes adicionales de financiación, sobre la base de que este es un derecho fundamental que prima sobre cualquier otro interés.

El optimismo expresado por Contreras contrasta con la visión de los usuarios. Néstor Álvarez, representante de los pacientes de alto costo, asegura que “no ha existido voluntad del Gobierno para echar a andar la ley estatutaria, sancionada hace dos años por el presidente Juan Manuel Santos, como se puede evidenciar con las normas que ha intentado expedir para reglamentarla y los raquíticos presupuestos aprobados para todo el sector”.

El movimiento social Pacientes Colombia se quejó en un comunicado de que “la salud en Colombia es un artículo de lujo, lejos, muy lejos de ser un derecho fundamental”, así como de que el sistema de salud “se está transformando con resoluciones, con baja participación ciudadana, llevando a la pérdida de derechos adquiridos”.

Lo cierto es que mientras algunos piensan que existen posibilidades de otras fuentes de financiación para cubrir el eventual incremento de los costos de los servicios, otros expertos van más allá.

El consultor en servicios de salud Hernando Macías asegura que “el aumento en la demanda de servicios multiplicará la abultada cartera de los hospitales, frente a unas EPS que seguirán recibiendo el mismo dinero, para ellas ya insuficiente”. (Lea: Diez cosas que cambian con la Ley Estatutaria de Salud)

En consecuencia, dice el experto, los hospitales y clínicas incrementan el riesgo de brindar servicios sin contar con la totalidad de los elementos requeridos por falta de liquidez, lo que podría exponer a los usuarios a “consecuencias negativas sobre su bienestar”.

También Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación de Hospitales y Clínicas, dice que la ley estatutaria se queda vacía al implementarse con las herramientas de un sistema de salud en estado crítico. “Se requiere una reforma ordinaria que propugne por un sistema único de salud, financiado de manera suficiente, en el que se reemplace lo inútil del actual esquema y se preserve lo que ha servido”.

Autorregulación, una necesidad
Finalmente, Ricardo Navarro, presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), dice que para los médicos que propusieron esta ley, el articulado proporciona el marco necesario para estructurar el modelo de salud que necesita el país. “Es el paso más importante que se ha dado en lo social en términos de derechos. Aquí lo que se requiere es la participación de todos los sectores para entender que garantizar el bienestar de toda la población es la base para el desarrollo del país”, recalca Navarro.

El gremio médico ha promovido un acelerado proceso para afianzar la autorregulación y evitar desbordes que atenten contra la estabilidad del sistema.

Jaime Calderón, expresidente de la ACSC, afirma que hacer que los pacientes vuelvan a ser el centro de la salud es el deber de todos los profesionales de la medicina con la entrada en vigencia de la ley que la consagra como derecho fundamental. Invita a defender este avance, que “es de todos”.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ - Asesor médico de EL TIEMPO